El pintor que amaba sus cuadros

Han transcurrido treinta años del fallecimiento de un hombre tan inquieto, original y creativo que ha sido uno de los grandes artistas plásticos de Menorca.

José Roberto Torrent (1904-1990) empezó a pintar tarde, porque su ingenio y su trayectoria personal y profesional se desarrolló en numerosas facetas y actividades antes de dedicarse plenamente a la definición de un estilo propio. La obra de Torrent se distingue y se aprecia porque supo diferenciarse. Antes de pintor fue inventor y patentó varias ideas, fruto de su capacidad de abstracción y análisis.

Mañana la Associació d amics des Pintor Torrent celebra un acto de homenaje en la iglesia del Socors de Ciutadella en la que el investigador Gabriel Julià desvelará aspectos inéditos y evocará su intensa relación con Ciutadella. El pianista Magí Garcías aportará la música para los cuadros de Torrent con un recital en el que interpretará obras de Beethoven y Ravel.

En septiembre de 1975 tuve la oportunidad de entrevistar a José Roberto Torrent en su estudio. 45 años después releo aquella conversación que nos aproxima al hombre tan inquieto como fecundo: «pintar consiste en resolver problemas, y aunque parezca que mis cuadros están realizados deprisa, no es cierto cada pincelada está estudiada y lleva un tanto por ciento de gran sensibilidad», afirma. Y desvela que su producción tenía el objetivo de «dejar el máximo de obras, lo que me obliga a trabajar continuamente, porque lo que hace perdurar a un hombre es lo que ha hecho durante su vida»

Torrent no se veía como un pintor caro y si vendía un cuadro se comprometía a adquirirlo si no gustaba o el precio era considerado alto. «¿Y cuántos ha vuelto a comprar?». «Ninguno», respondió el pintor infatigable que amaba sus obras.

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