Comisaría en Maó, Juzgados en Ciutadella

Tenían que ser nueve comensales en el primer piso del restaurante Café Balear del puerto de Ciutadella -dos anfitriones, los Reyes de España, y siete invitados- y fueron nueve comensales, pero la Casa Real se vio obligada a introducir cambios en los planes iniciales.

Los alcaldes de Maó y Alaior, Héctor Pons y José Luis Benejam, que habían recibido a Felipe VI y Letizia en el Aeropuerto y en la fábrica Coinga respectivamente, no tuvieron inconveniente en desplazarse a Ciutadella para almorzar con el jefe del Estado y su esposa, y atender con cortesía su invitación.

COINGA Y FARMERS. Felipe VI escucha con atención las explicaciones de Santiago Tadeo y Guillermo de Olives sobre los quesos que produce Coinga, mientras doña Letizia se interesa por los productos que comercializa Farmers&Co.

Pero la alcaldesa de Ciutadella, Joana Gomila, a pesar de que le correspondía ejercer como anfitriona de la primera visita oficial de don Felipe y doña Letizia como Reyes de España al municipio de poniente, excusó su asistencia y delegó la representación institucional en la primera teniente de alcaldía, Noemí Camps.

Los responsables de Protocolo y Prensa de la Casa Real, que habían preparado un breve curriculum de cada uno de los siete invitados al almuerzo de menú, tuvieron que descartar el de Joana Gomila y preparar a toda prisa el de la teniente de alcaldía que acudió en su lugar. Los Reyes quieren saber quiénes son sus invitados.

«La alcaldesa Gomila Lluch tenía que atender otros compromisos adquiridos en el ámbito familiar y no ha podido acudir al almuerzo», indicaron lacónicamente los portavoces de La Zarzuela, que eludieron cualquier otra valoración, aunque fue comentada la -extraña, ¿o no?- ausencia de la primera edil de Ciutadella al primer almuerzo de los Reyes en Ciutadella. Los periodistas desplazados a Menorca preguntaban: «¿por qué la alcaldesa de Ciutadella planta a los Reyes y solo acude a la Naveta des Tudons, pero no asiste el almuerzo?» La pregunta quedó sin respuesta.

La herencia Balada

En la mesa, además de Felipe VI y Letizia, y los alcaldes de Maó y Alaior, que no delegaron en sus respectivos primeros tenientes, la presidenta del Govern, Francina Armengol, el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, la presidenta del Consell, Susana Mora, la delegada del Gobierno en Balears, Aina Calvo y Noemí Camps, en representación de la alcaldesa ausente. El menú-degustación, de 45 euros, consistió en croquetas de queso y sobrasada, mejillones del puerto de Maó y caldereta.

Los vinos fueron menorquines: blanco y tinto de Binotord. Apenas probaron el postre y hubo un breve brindis al principio. Trato amable y cortés.

Don Felipe comentó que habían recibido otras invitaciones para esta primera visita oficial a Menorca como Reyes de España, pero apuntó que serán atendidas «más adelante». Aludió concretamente a la Isla del Rey, que en 2008 visitó su padre el Rey don Juan Carlos y en 2013 su madre la Reina doña Sofía, que presidió el Foro Menorca Illa del Rei dedicado a la candidatura Menorca Talayótica.

El general Luis Alejandre, presidente de la Fundación Hospital Isla del Rey, que se había puesto en contacto con la Casa Real, fue invitado a asistir a la visita a Coinga y a participar en la reunión con el consejo rector de la Cooperativa Insular Ganadera y el Consejo Regulador del queso Mahón-Menorca.

Se refirió también Felipe VI a Quesería Menorquina, pero el expresidente del Consell Santiago Tadeo, hoy director gerente de Coinga, se adelantó a otro expresidente del Consell insular, Francisco Tutzó, hoy al frente de Quesería, y esta visita se llevará a cabo en otro desplazamiento. Coincidirá, probablemente, con la reapertura de la Farmacia Llabrés de Ciutadella.

Las actividades que desarrolla la Fundación Hesperia gracias a los recursos del legado Balada también fueron objeto de comentario en el almuerzo del jueves en el Café Balear. En la Casa Real aún recuerdan las dudas que motivó en 2009 el sorprendente testamento de Juan Ignacio Balada Llabrés, que nombró herederos de su patrimonio a los entonces Príncipes de Asturias y los nietos de don Juan Carlos y doña Sofía.

Tras numerosas consultas jurídicas y vacilaciones, acabaron aceptando aquella enigmática e inesperada herencia. Entre otros motivos, porque de haber renunciado, el beneficiario habría sido el Estado de Israel.

Las cosas han cambiado, y hoy el código ético aprobado por los Reyes impede aceptar una herencia de esta naturaleza.

Inversiones pendientes

Doña Letizia, que se había leído con atención periodística los curriculums de los comensales, preguntó al alcalde de Maó dónde había ejercido como psicopedagogo. Héctor Pons le explicó brevemente su experiencia como maestro para niños con discapacidad.

El alcalde de levante aprovechó la oportunidad para exponer al ministro Grande-Marlaska que hace diez años el Ayuntamiento de Maó cedió unos solares al Ministerio del Interior para construir la nueva Comisaría de Policía Nacional. El titular de Interior anunció su inclusión en los Presupuestos del Estado del 2022.

Si hubiera asistido la alcaldesa de Ciutadella, habría tenido la oportunidad de reclamar que se agilice, de una vez por todas, la construcción de los nuevos Juzgados de Ciutadella, otra asignatura pendiente histórica.

También nos hubiera gustado, pero el férreo cordón policial lo impidió, preguntar a Grande-Marlaska por qué el Gobierno obligará a 400 funcionarios de Justicia a venir a Balears. Destinados a la fuerza.

PREGUNTAS DE LA SEMANA

¿Reclamará el Consell un trato diferenciado para Menorca al presentar menor cifra de contagios y mejor situación epidemiológica que Mallorca?

¿Cuándo estarán concluidas las obras de rehabilitación de la Farmacia Llabrés de Ciutadella y se abrirá al público?

¿Cuáles son las novedades del plan para el IME que presenta el jueves la nueva coordinadora científica, Marta Jordi?

¿Cómo acabará afectando al próximo curso escolar la evolución de la pandemia?

¿Convocará el Govern nuevas ayudas para los autonómos de Balears tras agotarse en 40 minutos la línea de ayuda que recibió 10.000 peticiones?

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