El buen ‘decreto Mora’ que no se aplica

La presidenta del Consell de Menorca, Susana Mora, dictará mañana un decreto, de obligado cumplimiento a partir de las 00 horas del martes, para aplicar severos y estrictos controles sanitarios en el aeropuerto así como en los puertos de Ciutadella y Maó.

Las medidas, que se exigirán a todos los pasajeros que lleguen a la Isla, incluyen, en lugar de rellenar cuestionarios en los que cada uno escribe lo que quiere, una prueba PCR que se habrá practicado 48 horas antes de emprender viaje rumbo a Menorca. Con este decreto se impedirá de manera efectiva la entrada de nuevos infectados en nuestra región insular, que a pesar de haber alcanzado el contagio 0, registra rebrotes. Al mismo tiempo se evitará la transmisión comunitaria.

MIRANDO HACIA LA OMT. En Fitur de enero pasado -y cuando el coronavirus era una lejana epidemia en China- Bel Oliver ya otea su futuro fuera de la Secretaría de Estado mientras Armengol intenta ganarse a la ministra Reyes Maroto

La presidenta Mora decidió actuar tras las declaraciones del director del Centro de Enfermedades Transmisibles Emergentes, Juan José Badiola, quien califica de «insuficientes» las medidas que se aplican hoy para evitar que lleguen turistas contagiados a Balears. «La persona a la que estás tomando la temperatura puede ser una portadora asintomática o, simplemente, puede no haber comenzado a manifestar síntomas». Entonces, ¿qué hacemos? Y el doctor Badiola responde: «Pediría a todos los turistas que lleguen al aeropuerto que trajeran una PCR negativa realizada en su país de origen una semana antes del viaje».

El ‘decreto Mora’ es fruto de estas manifestaciones de una autoridad nacional en materia sanitaria y dará respuesta a la ausencia de controles que debe exigir la Conselleria de Salud del Govern a AENA en el aeropuerto; a Autoridad Portuaria de Balears en el puerto de Maó; y a la empresa pública Ports de les Illes Balears (o sea, al propio Govern) en el puerto de Son Blanc. Son las tres puertas de entrada a Menorca por las que se inocula de nuevo el coronavirus a la Isla. Porque, ¿de qué habrá servido el estado de alarma y el confinamiento si llegan continuamente -de Barcelona, Palma y Madrid- viajeros que, asintomáticos o no, son potenciales portadores de la covid?

Debemos aprovechar y transformar en ventaja, por una sola vez, nuestra condición insular, lo que no logramos al intentar que Menorca que fuera zona piloto de España para el desconfinamiento. Y a pesar de que la situación epidemiológica menorquina, con muchos positivos e ingresos en UCI, era mucho mejor que la de Eivissa, y, naturalmente, Mallorca.

La exigencia de test PCR a quienes lleguen a Menorca es demasiado buena noticia para que sea cierta. No existe este decreto de la presidenta del Consell ni se espera que entre en vigor; por tanto, no se aplica.

El cese de Bel Oliver

Con una ocupación turística que se sitúa en torno al 25 por ciento y numerosos hoteles que no han abierto, la mallorquina Bel Oliver empezó la semana como secretaria de Estado de Turismo pidiendo a los hoteleros que mantengan los precios.

Solo dos días después, Oliver, que forma parte del núcleo duro de Francina Armengol, fue destituida por la ministra Reyes Maroto y designada para un cometido -de contenido aún incierto- en la Organización Mundial de Turismo. Se desconoce en qué consistirá la ‘coordinación de objetivo de desarrollo sostenible’ que a partir de ahora ejercerá la bióloga Isabel Oliver Sagreras (Campos, 1961) en la OMT. Pero, ¿por qué ha sido cesada quien antes fue concejal de Palma, consejera de Turismo del Consell de Mallorca y diputada del Parlament, funcionaria autonómica hoy en excedencia?

La destitución de Bel Oliver como secretaria de Estado llegó 24 horas después de que «El Confidencial» publicara que el ‘sello de turismo responsable anti-covid 19’ «es un coladero», porque «permite que cualquier usuario, con cualquier identificación falsa, pueda obtener sin verificación alguna de datos, una garantía de estar libre de coronavirus en sus establecimientos turísticos».

Después de perder Armengol el único cargo con que contaba el PSOE balear en el Gobierno de Pedro Sánchez, y haber relevado el madrileño Fernando Valdés a la mallorquina Oliver, el Ministerio de Industria, Comercio anunció que impulsará cambios en la verificación del certificado de turismo responsable «tras el fiasco del sello para la covid-19». Según «El Confidencial», Isabel Oliver, su equipo de gabinete y dos subdirectores generales «impulsaron la creación del sello de turismo responsable, que ha creado un grave problema de imagen para la Marca España, como ha reconocido el sector y consejeros de Turismo como el de la Junta de Andalucía, ignorando las recomendaciones de expertos turísticos que les instaban a una verificación exhaustiva para examinar la identidad de los que solicitaban el sello».

Reflexión semanal

La frase de la semana corresponde a Iñigo Errejón: «Podemos no existe, ahora se llama UP y tiene los resultados de IU». También prestamos atención al analista Marc González: «Negueruela, el superconseller del Govern, presenta los ERTE como el colmo del progresismo socialista y la medida idónea para salvar puestos de trabajo. Lo chusco de la historia es que su regulación vigente forma parte esencial e indisoluble de la anatemizada reforma laboral de 2012, que Sánchez e Iglesias y el coro sindical subvencionado han acordado derogar, básicamente porque la hizo el PP».

PREGUNTAS DE LA SEMANA

¿Cuándo empezarán las obras de los nuevos Juzgados de Ciutadella y la Comisaría de Maó?

¿Por qué relevaron Susana Mora y Bárbara Torrent a Pilar Simón por Carol Cerdà en la dirección insular de Gent Gran i Dependència?

¿Cuántas playas de Menorca quedarán este verano sin el alquiler de hamacas, tumbonas y sombrillas?

¿Estarán acabadas ‘en cuatro meses’ las obras para la apertura al público de la Cova de s’Aigua de Cala Blanca?

¿Prosperarán las alegaciones del GOB contra la ampliación del atraque del puerto de Son Blanc con la construcción de cuatro ‘duques de alba’?

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