El patrimonio de las casas señoriales

El palacio de Liria, el edificio privado de Madrid más importante del siglo XVIII, tendrá la condición de museo que se podrá visitar todos los días, previo pago. En este momento se realizan las obras de acondicionamiento de la legendaria casa de los Alba con la reforma de taquilla y la instalación de una tienda.

La familia Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo quiere abrirla al público antes del verano. Según desveló ayer Peio H. Riaño en “El País”, se exhibirá tal como se ha mostrado desde 1975, como un palacio habitado y habitable. Hasta ahora solo puede ser visitada los viernes por la mañana, de diez a doce, en turnos de 16 personas, lo que provoca largas listas de espera de dos años para acceder a los salones de Liria.

El actual duque de Alba, Carlos Fitz-James, dará a conocer la decisión junto con la Fundación Casa de Alba, creada en 1976 por Cayetana, la anterior duquesa, con el objetivo de mantener íntegro e inviolable un legado histórico único que incluye óleos, dibujos, acuarelas, miniaturas, tapices y la biblioteca, así como muebles, alfombras, relojes, bronces y esculturas.

Estas visitas guiadas al palacio de Liria ya se organizan hoy en algunas casas señoriales de Ciutadella, concretamente en Can Olivar de davant l Església, antigua casa de la familia Olives y también en Can Salort, segunda rama de los Martorell. Una buena iniciativa que permite conocer el patrimonio, la arquitectura y las obras de arte que atesoran estos edificios singulares, que gozan de protección por sus valores histórico-artísticos.

Es el momento de pensar también en la documentación de los antiguos archivos familiares, teniendo en cuenta el gesto del general Luis Alejandre al hacer donación del “legado Martorell” al Archivo Diocesano y los objetos litúrgicos de varios llocs de Menorca con capilla propia. Se trata de evitar la pérdida o deterioro de todos estos objetos y materiales que se deben conservar y mantener.

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