Archive for mayo, 2019

El patrimonio de las casas señoriales

miércoles, mayo 15th, 2019

El palacio de Liria, el edificio privado de Madrid más importante del siglo XVIII, tendrá la condición de museo que se podrá visitar todos los días, previo pago. En este momento se realizan las obras de acondicionamiento de la legendaria casa de los Alba con la reforma de taquilla y la instalación de una tienda.

La familia Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo quiere abrirla al público antes del verano. Según desveló ayer Peio H. Riaño en “El País”, se exhibirá tal como se ha mostrado desde 1975, como un palacio habitado y habitable. Hasta ahora solo puede ser visitada los viernes por la mañana, de diez a doce, en turnos de 16 personas, lo que provoca largas listas de espera de dos años para acceder a los salones de Liria.

El actual duque de Alba, Carlos Fitz-James, dará a conocer la decisión junto con la Fundación Casa de Alba, creada en 1976 por Cayetana, la anterior duquesa, con el objetivo de mantener íntegro e inviolable un legado histórico único que incluye óleos, dibujos, acuarelas, miniaturas, tapices y la biblioteca, así como muebles, alfombras, relojes, bronces y esculturas.

Estas visitas guiadas al palacio de Liria ya se organizan hoy en algunas casas señoriales de Ciutadella, concretamente en Can Olivar de davant l Església, antigua casa de la familia Olives y también en Can Salort, segunda rama de los Martorell. Una buena iniciativa que permite conocer el patrimonio, la arquitectura y las obras de arte que atesoran estos edificios singulares, que gozan de protección por sus valores histórico-artísticos.

Es el momento de pensar también en la documentación de los antiguos archivos familiares, teniendo en cuenta el gesto del general Luis Alejandre al hacer donación del “legado Martorell” al Archivo Diocesano y los objetos litúrgicos de varios llocs de Menorca con capilla propia. Se trata de evitar la pérdida o deterioro de todos estos objetos y materiales que se deben conservar y mantener.

Zannier, Varsavsky, Chillida y Branson

jueves, mayo 2nd, 2019

El empresario suizo Roger Zannier, presidente de la compañía que lleva su apellido y de la Fundación conde de Torre Saura, acaba de manifestar que “la burocracia en Menorca es excepcional nunca he visto nada igual”.

Siete años después de haber proyectado unas inversiones que superan los 90 millones de euros admite, con pesar, que “si hubiera sabido de estas dificultades no habría invertido ese dinero”.

Se refiere Zannier a los más de 300.000 euros que ya lleva gastados en proyectos y trámites.

Estas interminables tramitaciones que se pierden en un vericueto de despachos cuya piedra filosofal son las matrices de suelo rústico, o sea, el Llibre de les set sivelles del Plan Territorial Insular. Funcionarios, secrearios y directores insulares del Consell, ayuntamientos y el Govern, a los que debemos añadir empleados públicos de Costas -tres administraciones distintas-, Patrimonio, Defensa y la omnipresente Comisión Balear de Medio Ambiente, interpretan el arcano de múltiples leyes, normas, planes y reglamentos.

La queja de Roger Zannier no es nueva. En abril de 2009 -ya han transcurrido diez años- Martin Varsavsky denunció a las administraciones “por poner trabas a los emprendedores en Menorca”. El creador de Jazztel lamentó “no haber conseguido permisos para arreglar las fincas y poder destinarlas a iniciativas que permitirían traer personas influyentes que podrían invertir y relanzar la imagen y las grandes posibilidades de Menorca”. Recuerdo los proyectos singulares que Eduardo Chillida explicó una tarde de verano en el jardín de Quatre vents, en Alcalfar. Desistió. El PTI censuró y vetó el genio creador del autor de “El peine del viento”. Los Chillida Belzunze marcharon de Menorca apesadumbrados.

Nunca más regresaron. Richard Branson aún espera que alguien le explique porqué denegaron sus proyectos para el puerto de Maó. Porque, ¿ser Reserva de Biosfera implica impedir todos estas inversiones?