Los reales decreto ley electorales

El exministro socialista Jordi Sevilla, al frente de Red Eléctrica de España desde que Pedro Sánchez accedió al Gobierno, reclama «pactos transversales entre el bloque de izquierdas y el de derechas», porque, añade, todo lo que sean soluciones unilaterales llevan al fracaso. Sabias y prudentes palabras que deberían ser escuchadas por los estrategas de la presión y la movilización. Necesitamos reflexionar para descomprimir y conseguir una transversalidad inteligente como solución a los grandes problemas. Pero estamos atrapados en la vorágine de una doble campaña electoral, con primera vuelta en las generales del 28 de abril y segunda en las municipales y autonómicas del 26 de mayo.

El secretario general del PSOE, y también presidente del Gobierno, se empeña en seguir dando luz verde a decretos ley para aprobar medidas de relevancia política. Advierte Manel Pérez en «La Vanguardia» que «el principal problema del Gobierno de Sánchez es que buena parte de las medidas de índole económica que se había planteado aprobar estar incorporadas a su proyecto de Presupuestos Generales del Estado, rechazado en el Congreso». Y el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, denuncia que «los decreto ley del Gobierno son un atajo muy peligroso; se están utilizando como una medida electoral».

A diferencia del proyecto de ley, que exige tramitación parlamentaria, con enmiendas y debate, el decreto ley es una imposición, un contrato de adhesión. «Te deja constreñido, y hay un abuso. Es gravísimo que temas fundamentales se decidan ahora en pleno proceso electoral», subraya Garamendi, que cuestiona la necesidad, la excepcionalidad y la urgencia de las medidas que se van sustanciando, estos viernes de marzo, abril y mayo, en «reales decretos ley electorales».

Sánchez desoye a Jordi Sevilla, que fue uno de sus cerebros económicos, y se equivoca al optar por el mandato imperativo en lugar del pacto transversal.

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