Guillermo Capó, el sacerdote periodista

El 1 de abril de 1913, gracias a la iniciativa y el empeño del entonces obispo de Menorca Joan Torres Ribas, que rigió la diócesis desde 1902 hasta su fallecimiento, en enero de 1939, empezó a publicarse en Ciutadella el diario católico «El Iris». Desde el primer día y hasta la incautación del rotativo, en julio de 1936, cuando pasó a denominarse «diario antifascista», desempeñó la dirección el sacerdote Guillermo Capó Medina (Ciutadella, 1883). Explica el presbítero historiador Guillermo Pons Pons que, después de tres cursos académicos en Roma, donde obtuvo dos licenciaturas y un doctorado, Guillermo Capó conjugó el culto catedralicio -logró una canonjía magistral- con la docencia como profesor de Ciencias Naturales en el Seminario de Ciutadella y una fecunda labor periodística.

«Cuando terminaba la clase se iba corriendo hacia la imprenta, pues el diario salía a la una del mediodía y antes había de revisar las últimas noticias de actualidad», describe Guillermo Pons, que añade: «el diario fue adquiriendo un notable prestigio, era plenamente católico y venía a ser el órgano oficioso de la diócesis menorquina». En marzo de 1936 el sacerdote, periodista y profesor Capó Medina escribe: «nada se gana destruyendo iglesias, incendiando conventos, asesinando a pacíficos ciudadanos. El crimen jamás ha sido principio fecundo de vida». Unos días antes el diario católico de Ciutadella publicó esta exhortación a favor de la paz y la concordia: «Si fuera más potente nuestra voz, invitaríamos a todos los españoles a deponer las armas agresivas con que nos herimos, olvidándonos en el calor de la lucha de los intereses vitales de la Patria. Todo nos pide serenidad, paz, mutua inteligencia. Dejemos a un lado apasionamientos y odios para vivir como deben vivir los hijos de un mismo pueblo, los ciudadanos de una misma nación».

Guillermo Capó Medina fue encarcelado en el buque prisión «Atlante» y fusilado el 19 de noviembre de 1936 en Es Castell.

3 Responses to “Guillermo Capó, el sacerdote periodista”

  1. Fabián Isamat dice:

    Triste historia que es bueno recordar para que nunca más se repita.

  2. Miguel Timoner dice:

    Gracias sr Pons Fraga, por convertir en historias de personas lo que hasta ahora ha venido siendo un simple número, encima dismulado. Qudan mas.

  3. Francisco Mercadal dice:

    Todos estos sacerdotes, asesinados por el mero hecho de ser sacerdotes, se merecen un reconocimiento de las instituciones menorquinas, además del proceso canónico de beatificación. Un reconocimiento que hasta ahora se ha negado sistemáticamente, y que también habría que dar a todas las personas que fueron perseguidas, vejadas y fusiladas en Menorca el 1936 únicamente porque eran de derechas.

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