Gabriel Escarrer arranca el día en Son Bou

A las ocho de la mañana del viernes, antes de la presentación en el hotel Cala Galdana del proyecto sostenible para Son Bou a la sociedad menorquina, el primer ejecutivo de Meliá Hotels, Gabriel Escarrer Jaume (Palma, 1971), estaba paseando por la playa de Son Bou.

Había amanecido un día espléndido en Menorca, y en aquel remanso de paz y sosiego, junto a la orilla del mar, roto en el infinito sólo por la línea del horizonte, el hijo del fundador y presidente de la compañía hotelera se conjuró para redoblar sus esfuerzos y poner todo su empeño en la transformación de aquellos edificios construidos en 1973 en el mejor hotel vacacional de Menorca.

Gabriel Escarrer conversa, el viernes, con Misericordia Sugrañes. Foto J.P.F.

Los antiguos y obsoletos Sol-Milanos de Son Bou fueron adquiridos en 1984 por su padre, Gabriel Escarrer Juliá (Porreres, 1935), junto con otros treinta establecimientos de la desaparecida cadena Hotasa, de Ruiz Mateos. El grupo Sol -hoy Meliá Hotels Internationalpresentó la mejor oferta económica y ya lleva invertidos 396 millones en la modernización y remodelación de treinta hoteles vacacionales en España. En Menorca la compañía que, desde diciembre de 2016 dirige Gabriel Escarrer Jaume tras relevar a su padre en la dirección ejecutiva de una empresa que hoy cotiza en Bolsa, ha llevado a cabo las obras de reforma y mejora en tres de sus establecimientos, con una inversión que asciende, en conjunto, a 22 millones de euros: el antiguo Gavilanes, transformado en Meliá Cala Galdana el Sol Beach House de Sant Tomàs y el Sol Falcó All Inclusive, situado en Son Xoriguer (Ciutadella), que pertenecía a un tour operador británico quebrado en los años 80.

COMENTARIO CON EL REY

En 2018 la modernización del Milanos-Pingüinos constituye la gran asignatura pendiente de Meliá Hotels en Menorca, un proyecto que aún se resiste, cuyo desbloqueo exige voluntad política con la participación de instituciones gobernadas por distintos partidos.

La tensión preectoral de mayo del 2019 no favorece, ahora, la solución pero los tiempos políticos no acostumbran a coincidir con los empresariales ni con los ritmos judiciales.

En el transcurso de la audiencia con los Reyes en el Palau de l Almudaina de Palma, en agosto de 2015, hace tres años, Gabriel Escarrer padre explicó a Don Felipe el plan de reforma de sus establecimientos en Balears y afirmó que “en Menorca no hay manera de alcanzar un acuerdo con las administraciones para realizar la inversión prevista para los hoteles de Son Bou”. El rey expresó su extrañeza e instó a quien, tras sesenta años de trabajo, había logrado levantar un imperio hotelero formado por 370 establecimientos en 43 países de cuatro continentes: “Gabriel, ve a Menorca y habla con los políticos de la Isla para hallar una salida”.

-Señor -respondió con respeto el empresario hotelero mallorquín que fue tratado con honores de jefe de Estado en el funeral de Fidel Castro- en Menorca ni me escuchan ni me hacen caso.

Para la familia Escarrer, el proyecto de Son Bou es una cuestión prioritaria y de “compromiso con Menorca”. Así lo manifestó el viernes en Cala Galdana el consejero delegado, que con Mark Hoddinot, Toni Aguiló, María Umbert, Rita Barber, Jacinto Salvador, María Morales, Rafael Silva y otros miembros del equipo de dirección de Melià Hotels, y la participación del abogado Pedro Pons Morales trabajan desde hace meses para hallar la fórmula que permita transformar el Milanos-Pingüinos en un “hotel responsable, inteligente y sostenible”. Pero no será fácil.

Se complica la solución por los sucesivos cambios normativos y en los planeamiento urbanísticos -Escarrer invocó la seguridad jurídica en la tierra de los vaivenes políticos-, la ausencia de documentos administrativos que primero no estaban y después aparecen, los criterios del PTI y el propósito de un sector, que reivindica la demolición de los hoteles de Son Bou. No habrá solución sin voluntad política. Por ello, llamó la atención la ausencia del Consell insular -ni políticos ni técnicos- al acto del viernes, mientras que acudió en pleno la corporación municipal de Alaior. Cortés y atento, Gabriel Escarrer aguardó en el hall del hotel Cala Galdana la llegada de la alcaldesa Misericordia Sugrañes. Hablaron antes y después de la presentación. Pero en aquellas conversaciones se notó la ausencia de Susana Mora y Maite Salord, tras reiterar Escarrer Jaume la necesaria colaboración público-privada, que también proclama el Consell. ¿Cuándo se sentarán en torno a una misma mesa Consell, Ayuntamiento y Meliá Hotels? Porque, ¿puede Menorca echar a perder esta inversión de 49 millones que dinamizará toda la zona de Son Bou, hoy en decadencia?

DOS EMBAJADORES

El martes, con motivo de la exhibición de los Red Arrows (Royal Air Force) se desplaza a Menorca el embajador británico en España, Simon Manley. Durante su estancia en la Isla tendrá la oportunidad de conocer la realidad menorquina. Manley es el autor de la respuesta: “Salimos de la UE, pero no salimos de Europa y seguimos teniendo las mismas amenazas, sobre todo la de nuestros amigos rusos, y tenemos que trabajar juntos” al ser preguntado sobre el Brexit.

Será el segundo embajador que visita Menorca en pocos días, porque, siguiendo los consejos del cónsul honorario de Rusia en Balears, Sebastià Roig, el embajador en España, Yuri Korchagin, vino, de incógnito, desde Mallorca en barco a Menorca. Le gustó el trayecto Alcúdia-Ciutadella. Volverá.

PREGUNTAS DE LA SEMANA

¿Qué políticos menorquines incluyen tesis doctorales y másters en sus currículums profesionales?

¿Explicará Conxa Juanola cómo llegó a Ara Maó un documento interno del Ayuntamiento que después fue difundido en las redes sociales?

¿Logrará el Govern adjudicar las obras que aún no ha podido ejecutar en el Centre BIT?

¿Por qué no asistió el Consell a la presentación del proyecto de modernización de Meliá para los hoteles de Son Bou?

¿Qué ayuntamientos de Menorca aplicarán, en los presupuestos municipales de 2019, reducciones en el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI)?

 

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