Menorca: ¿la Malta de Balears?

Los datos del “Índice de presión humana” del 2017, difundidos por el Ibestat (Instituto de Estadística de Balears) reabren el reiterado debate sobre la capacidad de acogida de la isla.

La principal conclusión consiste en que Menorca superó la cifra de 200.000 personas durante 37 días del año pasado, en la punta de la temporada alta, entre el 22 de julio y el 27 de agosto.

Las interpretaciones sobre estas cifras invitan a contextualizar los datos en relación a otras regiones insulares del Mediterráneo.

Repetimos que no queremos ser como Mallorca ni como Eivissa.

Malta, otra isla, otro modelo socioeconómico. A pesar de sus reducidas dimensiones -con una superficie que ocupa la mitad de Menorca- Malta ha sabido impulsar y desarrollar un modelo propio a partir de su ubicación y atractivos, con una elevada densidad de población

Por ello hay quienes, desde Menorca, dirigen su mirada hacia Malta, que con una superficie de 311 kilómetros cuadrados acoge una población residente de 437.000 personas. Otra cuestión son las plazas turísticas y el número de visitantes. En cambio, la población de Menorca, con 697 kilómetros cuadrados de superficie, está formada por 90.000 personas gracias al descuento de residente.

¿Aspiramos a ser una segunda Malta? Existe una tercera vía entre la Menorca que se apaga de noviembre a abril -en febrero ha sido la única de Balears donde ha descendido el turismo, con un 17 por ciento menos que el 2017- y Malta, con la densidad de población más alta de la Unión Europea, pero con una potente actividad económica.

Los mayores recursos de Malta son la piedra caliza, su estratégica ubicación geográfica y sus reducidas dimensiones. Menorca, donde no faltan las piedras y con unas dimensiones que duplican las del archipiélago maltés ocupa un ubicación clave en el Mediterráneo occidental. Valoremos el contrasentido de crecer un poco a costa de perder trabajadores.

A un año de mayo 2019
Mil días después de las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2015 y a un año de la convocatoria electoral de 2019, el PP y el PSOE dirigen en Menorca, también también en el conjunto de Balears, sus miradas hacia Ciudadanos y el PI. Los estudios demoscópicos pronostican trasvase de votos entre varios partidos, con un profundo corrimiento que acabará generando las nuevas mayorías para formar los gobiernos en mayo de 2019.

En clave local e insular pesan más los nombres y las trayectorias personales que las siglas, pero Luis Alejandre sólo hay uno.

El exjefe del Estado Mayor del Ejército, plenamente comprometido y dedicado a la recuperación de la Isla del Rey, fue el candidato-talismán de Santiago Tadeo. Al mismo tiempo hay que ofrecer proyectos políticos sólidos, atractivos y coherentes. A la espera de los número 1 de Ciudadanos y el PI se augura un combate político de cuatro mujeres para la presidencia del Consell: Misericordia Sugrañes, por el PP Susana Mora, en nombre del PSOE Maite Salord, de Més per Menorca y Cristina Gómez, de Podemos.

No habrá mayorías absolutas lo que obligará a acuerdos postelectorales y gobiernos con más de socio. Entramos en el año de los desmarques, porque tanto en el Consell como los ayuntamientos donde gobiernan las izquierdas, son aliados y adversarios al mismo tiempo. El PSOE hostiga a Montse Morlà en Sant Lluís -la alcaldesa llora en los momentos de mayor debilidad- y aspira a reaparecer en Alaior, diluido en el magma de Junts, con facturas que acabarán teniendo efecto boomerang para los socialistas. ¿Quién se acabará llevando los derechos de primogenitura?

También habrá duelo de mujeres en Es Migjorn Gran, con un Pere Moll que anhelaría dar la sorpresa con otra formación y aspirarán a repetir Joana Gomila en Ciutadella Conxa Juanola en Maó y Josep Carreres en Ferreries. Francesc Ametller, desde la presidencia del PSOE-Menorca y con el apoyo de Marc Pons, quiere hacer doblete en dos listas distintas para preparar su sucesión en Es Mercadal.

Nel Martí dará el paso anunciado a un lado.

Las incógnitas siguen pesando sobre el PI y Ciudadanos. Jaume Font viene a Menorca y mantiene reuniones, acompañado por José Luis Sintes, Florencio Conde y Joan Forcada, para renovar la alineación. Llorenç Carretero, en Sant Lluís, marca distancias con la alcaldesa Morlá y con el PSOE.

Xavier Pericay ya sabe que debe pacificar Ciudadanos en Menorca -con la isla distribuida en los distritos Mahó, Menorca Centre y Ciutadella, según recoge su web- porque el grupo de levante (Manel Bonmatí Jesús Méndez padre e hijo, y Miguel Bueno del Amo) no consigue establecer una relación fluida con el grupo de poniente. Joan Canals y Eudimio Carrasco se han llevado el gato al agua. La anterior visita de Pericay a Menorca -entre la tutela y la disciplina- provocó tensiones y pasiones internas.

Andrés Spitzer, el único cargo público pata negra con que cuenta hoy Ciudadanos en Menorca, no tiene intención de repetir el 2019.

Una baja anunciada
El abandono de la militancia socialista por parte de Joan Mesquida constituye la respuesta al ninguneo del aparato del PSIB-PSOE a quien fue director general de la Guardia Civil y Policía Nacional y Secretario de Estado de Turismo. Mesquida, a favor de la prisión permanente revisable, no comparte la deriva nacionalista de los socialistas de Balears ni la aproximación a Podemos. El hombre de Rubalcaba siempre disponible , con buenos contactos en Menorca, seguirá en política.

PREGUNTAS DE LA SEMANA

¿Aportará novedades el debate de política general que mañana celebra el Consell?

¿Conseguirán el Ayuntamiento, Consell y Govern la titularidad pública de los antiguos cuarteles de Es Castell?

¿Por qué durante el último año ha aumentado en diez días la demora para una intervención quirúrgica en el hospital Mateu Ofila?

¿Modificará el Govern los criterios para no perjudicar a os estudiantes menorquines con las becas de transporte?

¿Se presentará el próximo miércoles al patronato de la Fundació Foment del Turisme de Menorca el plan de actuaciones y el plan estratégico?

 

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