El día en que Menorca perdió a los Agnelli

Elogió la ubicación, el entorno y la panorámica espléndida sobre la ciudad y el puerto tras recorrer, sin prisa, los jardines que rodean la soberbia edificación de estilo británico. En aquellos senderos resuenan aún las huellas de personajes que también quedaron fascinados por la belleza del enclave, como Eduardo VII y Guillermo II e Isabel de Baviera, la triste emperatriz Sissí, que llegó de la mano de su primo el archiduque Luis Salvador de Austria.

En aquella hora temprana del mes de junio de 1997 L’Avvocato pidió a Antonio Pons Pons que le dejaran solo para disfrutar del descubrimiento y el conocimiento de il palazzo rosso, aquella casa que tanto le llamaba la atención cada vez que entraba, a bordo de sus potentes yates, en la rada mahonesa. Gianni Agnelli (Turín, 1921-2003) se encontró ante el silencio y los ecos de la naturaleza, la cadencia del tiempo detenido por los episodios históricos y, al otear el horizonte, la maravillosa perspectiva de la bocana, entre San Felipe y La Mola.

El paraíso principesco que Gianni Agnelli había encontrado en Menorca

El próspero ingeniero, emprendedor y político empequeñeció. Su apellido representa el poderío empresarial italiano, la ‘familia real’ de la República de Italia que controla Fiat, Ferrari y la Juventus de Turín. El hijo de Edoardo Agnelli y de Donna Virginia Bourbon del Monte, de los príncipes de San Faustino, patricia de Ancona y Perugia, comprendió que aquella era una splendida villa principesca. Decidió en aquel momento adquirir la británica The Golden Farm, la Quinta de Oro o Nelson’s House como es denominado Sant Antoni. Porque aquella finca, situada en la ribera norte del puerto de Maó, satisfacía todas sus expectativas y exigencias, tanto de privacidad y seguridad como el disfrute de los valores arquitectónicos e históricos que incluían la leyenda de la pasión amorosa de Lord Nelson y Lady Hamilton.

L’Avvocato no iba a discutir el precio ni entraría en regateos, consciente de los valores que atesora esta finca, que durante años ha conservado la familia Delás Vigo. La transacción ya estaba en marcha y Menorca iba a incorporar a un nuevo propietario de ilustre linaje y gran peso económico y empresarial a la relación de visitantes-residentes.

La venta se frustra
Complacido con la visita a Sant Antoni, Gianni Agnelli, a quien acompañaba su hermano Umberto (1927-2001), manifestó a los menorquines que le habían acompañado que le apetecía navegar por el puerto en una pequeña embarcación porque nunca había tenido esta oportunidad.

Los Agnelli bordearon la Isla del Rey, contemplaron Cala Figuera, Cala Rata, la Base Naval y observaron con atención el skyline de la ciudad en un plácido recorrido que se interrumpió bruscamente.

El semblante amable del todopoderoso presidente del Grupo Fiat mutó en un rictus de sorpresa e irritación cuando, ya en dirección a la Colàrsega, observó la central térmica y su enorme chimenea escupiendo, como todos los días, toneladas de dióxido de carbono y partículas de azufre a la atmósfera menorquina.

Ma che cos’è?– preguntó con una leve alteración L’Avvocato.

Entonces descubrió la existencia de unas instalaciones para producir energía eléctrica, situadas a escasa distancia de s’Albufera des Grau, la ‘zona núcleo’ de la Reserva de la Biosfera. Una central con turbinas de gas que utilizan gasóleo como combustible y tres grupos diésel que emplean fuelóleo como combustible principal y gasóleo como apoyo.

E questa isola è una riserva di biosfera?– añadió Gianni Agnelli.

Con esta pregunta se frustraba definitivamente la venta de The Golden Farm, el paraíso perdido y soñado que, después de múltiples gestiones y visitas, había hallado en Menorca, destinado a convertirse en un fabuloso regalo para su esposa, la princesa Marella Caracciolo di Castagneto. Los Agnelli, defraudados, ya no regresaron a Menorca.

En la actualidad la central genera el 61 por ciento de las emisiones directas de CO2 en Menorca a la atmósfera. En las jornadas sobre energía celebradas en noviembre de 2016 en el Ateneo con la participación de la exministra Cristina Narbona, hoy presidenta del PSOE, supimos que los menorquines tenemos el dudoso honor de residir en la Reserva de Biosfera que genera más CO2 por habitante.

La gasificación
En marzo de 2018 se cumple el tercer aniversario de la adjudicación del suministro de gas natural a Menorca. Mediante el procedimiento de concurrencia, y tras el dictamen de una comisión consultiva en la que participaron gobierno y oposición -Marc Pons y Nel Martí acudieron a las reuniones y formularon peticiones que fueron aceptadas e incorporadas- el anterior Govern adjudicó a Gas Natural Fenosa la gasificación de Menorca, la única isla de Balears que carece hoy de esta fuente energética de transición.

Posibilitará que las turbinas de la central de Maó -aquella instalación que tanto irritó a los hermanos Agnelli- dejen de estar alimentadas con gasóleo y fuel para utilizar gas como combustible principal.

Primero hay que superar las dificultades puestas por los ayuntamientos de Maó y Ciutadella a la ubicación de los depósitos de almacenamiento de gas en suelo rústico. Y las alegaciones presentadas por el GOB. El plazo de la concesión avanza.

PREGUNTAS DE LA SEMANA

¿A quién se deben pedir responsabilidades al prescribir la sanción impuesta por la Comisión Balear de Medio Ambiente a la central de Maó?

¿Cuál es el calendario del Consell y el Govern para equipar y finalizar el proyecto de rehabilitación del Pati de sa Lluna?

¿Romperá Més per Menorca los pactos de gobierno con los socialistas en las instituciones de la Isla por el apoyo del PSOE al artículo 155?

¿Se aplicará el aumento de la ecotasa durante los meses de mayo y octubre en Menorca?

¿Cuándo dará a conocer PIME-Menorca su valoración sobre la propuesta de traspaso de la promoción turística al Consell?

 

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