El negocio debe ser para los menorquines

Estuvo acertado Carlos Sintes al aludir ayer, en la jornada sobre el turismo cosmopolita, al ‘fondo de armario’ que atesora Menorca para atraer a visitantes de otro perfil, otros intereses y mayor poder adquisitivo.

Más allá del recurrente debate sobre la desestacionalización, la falta de vuelos durante la temporada baja y la ausencia de actividad turística porque cierran gran parte de la

planta hotelera y los establecimientos de la oferta complementaria, ayer se pusieron las bases para crear una oferta propia, con un modelo y un destino diferenciados en Menorca.

Cosmopolita ha de ser todo aquel visitante con ganas de conocer y disfrutar de una Isla que, a diferencia de Mallorca e Ibiza, ha sido declarada Reserva de Biosfera y que, a pesar del grave tropiezo sufrido, persevera para, algún día, llegar a ser Patrimonio de la Humanidad. La iniciativa de la Asociación Hotelera de Menorca, impulsada con ilusión por Luis Pablo Casals, va más allá, porque persigue la implicación y la participación activa de los distintos sectores productivos de nuestra economía.
Ayer se escucharon voces y propuestas de las industrias del calzado y la náutica, de la gastronomía, del turismo activo y de eventos, también de empresas de ocio como Sa Cova den Xoroi… Producto local, establecimientos y locales con sello menorquín. Esta apuesta novedosa e integradora supera las antiguas discrepancias entre Caeb-Ashome y Pime-Viturme. Ya pasó, afortunadamente, aquella época de reproches mutuos.
La Menorca de los cosmopolitas se construirá con el acuerdo de las principales empresas de Menorca. Han de participar y aportar sus productos, porque así seremos fuertes frente a quienes, desde fuera, han controlado un negocio que debe ser de y para los menorquines. Tenemos suficiente fondo de armario.

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