La Fiscalía siempre llama dos veces

El mensaje que pretende transmitir Més per Menorca al abandonar, precipitadamente y con el orgullo mancillado, este Govern tocado, pero aún no hundido, se inspira en la queja atávica de ‘els enemics de Menorca són sa tramuntana i els mallorquins’.

Porque la decisión, más táctica que estratégica, dirigida al electorado de la coalición menorquina, ha de leerse en clave de identificar a los culpables externos. Una huida hacia adelante cuando no son aceptadas las exigencias ni se consiguen los objetivos fijados, lo que conduce a confundir deseos con realidades.

DEL ESCEPTICISMO Y LAS RISAS A LA TRAGEDIA. En mayo de 2011 Maite Salord, Biel Barceló y Nel Martí, ante la sede del Consell insular. Cuatro años después Salord fue investida presidenta. Cuando faltan tres meses para ser relevada por Susana Mora, se consuma el divorcio entre los dos Més. Empieza la campaña.

El enemigo exterior de Més per Menorca son los antiguos socios del Govern, de los que hoy conviene desmarcarse: el PSIB-PSOE y Més per Mallorca, que han quedado solos en la responsabilidad de gobierno de la Comunidad Autónoma después de la espantada promovida por Nel Martí y Maite Salord, secundada por Miquel Angel Maria. Porque hay que evitar ser arrastrados por la vorágine de unos acontecimientos que ya no son controlados ni desde el Consolat de Mar ni desde la sede de los partidos. Quien marca los ritmos y también concretará los próximos acontecimientos son la Fiscalía Anticorrupción -que siempre llama dos veces y el resultado de las investigaciones policiales, después de la entrada de la Policía Nacional -en el marco de la ‘Operación Alfabaguera’- en la Conselleria de Turismo y en Transparencia para llevarse la documentación relativa a los contratos con Jaume Garau.

Més per Menorca marca distancias cuando sólo faltan dos años para las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2019.

Y porque Francina Armengol puede pulsar en cualquier momento el botón nuclear del artículo 55 del Estatut d’Autonomia, que regula la disolución del Parlament y la convocatoria de elecciones anticipadas, todo ello bajo su exclusiva responsabilidad.

Sin unanimidad
No hubo unanimidad en la votación de la asamblea extraordinaria y urgente de Més per Menorca, en la tarde del 31 de marzo, el viernes negro que marcó el fin de esta legislatura, porque ya nada volverá a ser igual: 17 votos a favor, tres en contra y ocho abstenciones. Una semana después, con la perspectiva de lo que se ha conocido y entonces aún no se sabía, ¿el resultado sería el mismo?, ¿qué ocurrirá cuando trascienda todo lo que ha pasado?

La salida del Govern es la respuesta a la destitución de Ruth Mateu, lo que acentúa los desacuerdos que arrancaron al principio de la legislatura cuando fue rechazado el candidato de Més per Menorca a la dirección general de IB3. Discrepancias que se agudizaron con la elección de Balti Picornell como presidente del Parlament y que estallaron con la ‘crisis de los contratos’, que, entre otras víctimas políticas, ha provocado la caída de la consellera con doble militancia, al estar afiliada, al mismo tiempo, a Més per Mallorca y a la coalición formada en 2014 en Menorca por PSM, ERC, Iniciativa-Verds y Equo.

Mateu y los sapos
Entre las voces que se han levantado contra la saga-fuga de Més per Menorca surge la de Mateu Martínez, exconseller de Cultura del Consell insular y exsecretario de Organización del PSM. Afirma que «salir del Govern es, seguramente, lo que el cuerpo pide, pero significa asumir un relato distorsionado que alguien interesadamente quiere imponer». Martínez, que fue cesado por Maite Salord como asesor jurídico de Presidencia en el Consell, votó en la asamblea de Més per Menorca. Añade que «la gente quiere que los partidos solucionen sus problemas, y eso pasa por gobernar, aunque signifique tragarse muchos sapos».

El pecado original
El pecado original del Govern Armengol fue la negativa de Podemos a entrar en el Ejecutivo. Al reclamar la presidencia del Parlament y situarse al margen, el partido morado transmitió que no sería corresponsable de la acción de gobierno, que se ejerce de forma colegiada desde la mesa del Consell de Govern.

La situación empeora cuando Més per Menorca anuncia que también sale del Govern. La sólida mayoría parlamentaria con la que Armengol empezó esta legislatura maldita ya se resquebrajó cuando Podemos expulsó a Xelo Huertas y Montse Seijas, ambas hoy en el Grupo Mixto.

Con esta crisis cerrada en falso, pendiente de la Fiscalía Anticorrupción, el Ejecutivo agrava su equilibrio inestable al tener garantizado únicamente el apoyo de veinte diputados (14 del PSIB-PSOE y 6 de Més per Mallorca). A partir de ahora, la negociación de cada proyecto de ley y los presupuestos en el Parlament se convertirán en un calvario lleno de espinas para el Govern.

PREGUNTAS DE LA SEMANA
¿Quiénes se abstuvieron y quiénes votaron en contra de salir del Govern en la asamblea de Més per Menorca?

¿Quién redacta el convenio para que Autoritat Portuària de Balears ceda el faro de Favàritx al Ayuntamiento de Maó para difundir la «cultura portuaria menorquina»?

¿Cómo influye la ‘tramitación diligente’ en lugar de la ‘agilización’ en la implantación del gas natural en Menorca?

¿Cuándo decidió el concejal del PSOE Juan García presentar su renuncia como edil del Ayuntamiento de Ciutadella?

¿Cabe exigir responsabilidades al encargado del registro municipal de Alaior por el descontrol sobre el ausente informe de Telecomunicaciones?

Leave a Reply