Marc y Ruth, los últimos de la fila

El «yo acuso» de Tià Servera, un demoledor alegato que desnuda las intimidades de  Més per Menorca, revela con detalle todo aquello que, por pudor e incomodidad, no quiso explicar Esperança Camps en la rueda de prensa-portazo de despedida y cierre del Govern.  Son las interioridades ocultas de la coalición política menorquinista, que no ha sido ágil ni hábil en la gestión y resolución de una crisis que ha cuestionado, salpicado y deja tocados tanto a Maite Salord como a Nel Martí.

Cuando ya era un clamor la rebelión de los directores generales contra Camps -excepto la jefa de gabinete, Angels Alvarez, y el asesor de prensa, Sebastià Sabater-  Més per Menorca seguía negando la mayor. Incluso después de haberse desplazado los directores generales a Menorca para exponer la explosiva e irreversible situación a la coalición que había propuesto a la novelista menorquina de origen, pero valenciana de vocación.

AL FINAL DE LA MESA DEL CONSELL DE GOVERN.  Armengol se distancia de Menorca al situar a los dos consellers menorquines al final de la mesa del Consell de Govern. El más damnificado es Marc Pons, que de sentarse junto a la presidenta ha pasado a una esquina. El espíritu y los reproches de Esperança Camps interpelan a todos los consellers

AL FINAL DE LA MESA DEL CONSELL DE GOVERN. Armengol se distancia de Menorca al situar a los dos consellers menorquines al final de la mesa del Consell de Govern. El más damnificado es Marc Pons, que de sentarse junto a la presidenta ha pasado a una esquina. El espíritu y los reproches de Esperança Camps interpelan a todos los consellers

Los errores y las torpezas estallaron el dia d’enganar: pillaron a Maite Salord, Nel Martí y Mateu Martínez en Palma; y abrieron una crisis en el Govern Armengol que ha desembocado en una triple remodelación cuyo parte de bajas aún no está cerrado. Las víctimas políticas -fallecidos y heridos- incluyen a huidos, defenestrados, removidos, cesados y dimitidos.

Sentenciada en septiembre
Esperança Camps estaba sentenciada desde septiembre, pero Més per Menorca ha tardado seis meses en enterarse: «La rúbrica del seu cessament en diferit es va estampar just després de la reunió que el Govern va fer al Santuari de Gràcia (19 de setembre). Un altíssim càrrec de l’esquerra confesava que tenien un problema greu, que l’escriptora no estava al nivell, que no coneixia les Illes, que li mancava iniciativa, que mai no piulava al Consell de Govern (per què havia de fer-ho si ja hi ha Twitter?)… la resta d’afirmacions que va evacuar són irreproduïbles» (Rafel Gallego. Ara Balears).

Porque aquí no ha habido dimisión. La novelista amiga de infancia de Maite Salord -ambas compartieron pupitre en la Consolación de Ciutadella- fue invitada a partir. Primero, amablemente por sus directores generales, con los que no se hablaba. Después, por Més per Mallorca, y finalmente por Francina Armengol, que miraba la puerta de salida cuando Camps se hundió aquel 1 de abril que lo cambió todo. Hablemos claro: ni Camps ha dimitido ni Més per Menorca ha resuelto su crisis/catarsis.

Es Biel Barceló, léase Més per Mallorca, el que gana la pugna interna con Més per Menorca al ser nombrada una militante de la coalición mallorquina, que reside en Mallorca y es concejal de Més per Andratx. Porque Ruth Mateu fue menorquina de origen, pero mallorquina de vocación. Sin solución de continuidad hemos pasado de una valenciana a una mallorquina.

Item más. Més per Mallorca coloca a un fontanero del partido, Xavier Bacigalupe Blanco, en la secretaría general técnica de la conselleria maldita para controlar a la consellera. Porque «no podem repetir un Esperança Camps dos». Bacigalupe por Mateu, otro puesto que pierde Més per Menorca. Como jefa de gabinete de la consellera tutelada por Més per Mallorca, Biel Barceló ha situado a otra de sus leales, Margalida Estelrich, secretaria general de Més en Sant Joan, municipio de Mallorca.

Més exige el 8%
Tià Sabater, que fue asesor de prensa de Camps, destapa la cantidad que exige Més per Menorca a sus cargos públicos: «Al poc temps de treballar, vaig rebre una comunicació de Més per Menorca en la que se’m requeria a signar el seu codi ètic. Aquest document incloïa una aportació econòmica mensual al partir del 8 per cent del salari net, percentatge que pot patir reduccions, depenent de les diferents situacions personals». Sabater se negó a firmar y a pagar. La entonces consellera le apoyó. Hoy ambos están fuera del Govern.

Esta primera remodelación del tercer Govern del Pacte no estaba prevista, pero ‘no hay mal que por bien no venga’, susurra un conseller sobreviviente. Para Armengol la salida de Esperança Camps representa un triple golpe de suerte. En primer lugar, puede organizar el Govern que quiso formar en junio de 2015. Entonces no prosperó por la negativa de Pilar Costa a encargarse de la Conselleria de Presidència y la portavocía del Ejecutivo.

Los cambios permiten a Armengol rearmar al PSIB-PSOE y  debilitan a Més per Menorca, el socio incómodo para los socialistas, más que Podemos, afirma el conseller susurrador. Los menorquinistas, que viven su ‘semana horribilis’ deben recuperar credibilidad y fiabilidad.

Marc Pons ya no es el brazo derecho de Armengol. Ha sido relevado por Pilar Costa. Pons, una de los perdedores de esta crisis, ha sido relegado  final de la mesa del Consell de Govern, frente a Ruth Mateu. Los dos menorquines, lejos de Armengol.

PREGUNTAS DE LA SEMANA
¿Cuándo decidió Bep Joan Casasnovas desempeñar «les tasques de comunicació i premsa de Més per Menorca»?

¿La trama de la próxima novela de Esperança Camps se basará en estos nueve meses, convulsos y complicados, que ha vivido en el Govern?

¿Era Ruth Mateu la primera candidata de Francina Armengol para relevar a Camps en la Conselleria?
¿Qué nombres pusieron Més per Mallorca y Més per Menorca sobre la mesa y cuál fue el orden de los descartes?

¿Cómo explicó Armengol a Marc Pons que debía renunciar a la portavocía del Govern dirigir la conselleria que había rechazado Pilar Costa?

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