Y Arturo Bagur se da de baja del PSOE

Alcalde de Maó durante quince años (1993-2008),  senador por Menorca y presidente del PSOE-Menorca, Arturo Bagur Mercadal (Maó, 1948), que se define a sí mismo como «socialista de toda la vida», afirma que «hay que afrontar la situación y trabajar para recuperar los votantes que hemos perdido, porque como partido socialista y obrero debemos hacer una política más de izquierdas». Pero no lo dice ahora, ya lo manifestó en mayo del 2011. Han transcurrido más de cuatro años y las sucesivas derrotas electorales han conducido al PSOE a una situación límite que cuestiona su existencia y continuidad.

GÓMEZ ARBONA Y DAMIÀ BORRÀS NO VEN EL NAUFRAGIO.  Antoni Gómez en el IB-Salut y Damià Borràs en el Parlament, encantados de seguir, mientras Arturo Bagur se niega a participar en la gran debacle

GÓMEZ ARBONA Y DAMIÀ BORRÀS NO VEN EL NAUFRAGIO. Antoni Gómez en el IB-Salut y Damià Borràs en el Parlament, encantados de seguir, mientras Arturo Bagur se niega a participar en la gran debacle

Bagur acudió a votar el 20-D. Votó al PSOE, pero lo hizo por disciplina de partido. Después telefoneó a quienes -entre otros, Vicenç Tur y Damià Borràs- debía comunicar su firme y muy meditada decisión: tras cuarenta años de militancia, de haber  desempeñado cargos públicos y orgánicos, de haber sido el emblema del PSOE en Menorca, se ha dado de baja como afiliado del Partido Socialista. Discreto, -de momento no hace declaraciones- Arturo no se siente identificado ni cómodo con este PSOE, con el que ya no sintoniza ni a nivel local ni a nivel nacional. Discrepa porque en lugar de afrontar la situación para recuperar los votos perdidos, como pidió en mayo de 2011, el PSOE se ha convertido en un lejano y doloroso espejismo cuyo espacio es ocupado con premeditada estrategia por Podemos.

El gran salto generacional en el PSOE-Menorca ha sido un gran salto al vacío que ha desperdiciado experiencias y trayectorias como la de Arturo Bagur y Joana Barceló Ambos optan por la dignidad del silencio y rechazan el oprobio de tener que reivindicar su hoja de servicios a Menorca.

Pedro Sánchez está atrapado entre la espada de Pablo Iglesias y la pared de los barones socialistas. Vicenç Tur no sabe, no contesta. Francina Armengol y Marc Pons quieren gobernar a toda costa, mientras Podemos -que desde fuera del Govern se frota las manos- deja que PSOEy Més se desgasten con el día a día.

El drama del PSOE es que hoy es un partido dividido, con una Armengol favorable al pacto estatal con los nacionalistas y Podemos, aunque en Balears le cueste una sangría de votos; y una Susana Díaz, radicalmente contraria. Concepciones enfrentadas y con proyectos políticos en las antípodas. Explica Miquel Payeras: «la consigna local y general es que no hay que flagelarse; no les hace ninguna falta. Para eso está Podemos con el látigo preparado».

El examen de Podemos
Tan crecido y sobrado anda Podemos en Balears después del 20-D que ya ha aumentado la estrategia de presión y desmarque sobre sus socios cautivos en el Govern: PSIB-PSOE y Més para «renegociar» el Pacte.

Para ello, someterán a examen, mediante una «evaluación ciudadana» (?) a Francina Armengol y a cada uno de sus consellers para decidir si progresan adecuadamente, aprueban o suspenden. Pondrán nota y decidirán si son dignos de continuar o deben hacer otras políticas. ¿Son socios o adversarios?, como preguntaría la presidenta de Andalucía a la sonriente presidenta de Balears.

Laura Camargo, portavoz parlamentaria -que ejerce más de oposición que de aliada del Govern- reprocha a Armengol y sus consellers que van muy lentos. Biel Barceló, de Més, otro partido damnificado por Podemos, reclama más compromiso al partido de Pablo Iglesias, pero Alberto Jarabo ya prepara los exámenes del Govern, que serán oposiciones.

Consultas vaticanas
Tres meses después de la toma de posesión de Salvador Giménez como obispo de Lleida, ya han concluido en Menorca las consultas vaticanas para el nombramiento del nuevo titular de la sede episcopal de Ciutadella. El nuncio de Papa envía un cuestionario -bajo el encabezamiento sub secreto pontificio- en el que formula un centenar de preguntas sobre los aspirantes. Han sido consultados, además de los presbíteros y personas de vida consagrada, numerosos laicos.

Advierte el impreso de la Nunciatura que «esta consulta quedará para siempre bajo secreto pontificio, que obliga a observar la mayor reserva, so pena de pecado mortal». Las preguntas versan sobre las cualidades del candidato; su formación humana, cristiana y sacerdotal; comportamiento, capacidades intelectuales, ortodoxia, disciplina, experiencia pastoral, capacidad de mando y de administración, y estima pública.

Los resultados han sido remitidos a Roma, donde son analizados en la Congregación para los Obispos, dicasterio cuyo prefecto es el cardenal de la orden sulpiciana Marc Ouellet, exarzobispo de Quebec, que en el último cónclave renunció a ser papable en favor del Papa Francisco.

El nuevo arzobispo de Barcelona, Juan José Omella -que tomó posesión ayer ya ha manifestado a Sebastià Taltavull que seguirá como obispo auxiliar- forma parte de este dicasterio y también será consultado. Pero el nombramiento del nuevo obispo de Menorca seguirá los ritmos y los tiempos que marca la Iglesia milenaria. El proceso ya está en marcha y se sustanciará más adelante.

PREGUNTAS DE LA SEMANA

¿Qué efectos y repercusiones tendrán los resultados de las generales en las estrategias política de Més per Menorca?

¿Recuperará Hacienda las cantidades millonarias que adeudan los morosos menorquines inscritos en la lista pública?

¿Qué día reunirá Santiago Tadeo a la dirección insular del PP-Menorca para valorar los resultados electorales del 20-D?

¿Logrará Autoridad Portuaria de Balears cerrar la adquisición de todos los inmuebles de Cala Figuera durante el 2016?

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