Arranca el nuevo doble bipartidismo

Después de la jornada de reflexión –que carece de sentido y significado en una sociedad influida por la inmediatez de las redes sociales– hoy elegimos a los diputados de la próxima legislatura. Estos 350 parlamentarios votarán en la sesión de investidura y ellos son quienes tienen la llave para decidir el próximo presidente del Gobierno.

El maquiavélico sistema electoral español, ideado durante la Transición, conjuga elementos proporcionales y mayoritarios, de forma que un partido con menos votos puede obtener más escaños. Las Balears, que eligen ocho diputados, forman parte de las provincias que los votan con criterios de voto útil y mayoritarios.

Pero el antiguo bipartidismo se resquebraja por la irrupción de dos nuevos partidos: Podemos por la izquierda y Ciudadanos por la derecha que, a su vez, propician el surgimiento del nuevo doble bipartidismo, formado por PP y Ciudadanos en la derecha y por PSOE y Podemos en la izquierda.

Esta noche conoceremos su alcance y dimensión, fruto de esta bipolaridad derecha-izquierda. Según el director adjunto de La Vanguardia, Enric Juliana, que conoce a fondo a Menorca, hay abiertas hasta cinco posibilidades de pacto para formar gobierno. La abstención se transformará en un arma poderosa, porque hay mucho por decidir, antes y después del 20 de diciembre. El partido de Albert Rivera ya anunció ayer que se abstendrá para facilitar que gobierne el más votado.

Forcada y Bordoy no avistan la tierra prometida por Font. En lugar de desembarcar en Madrid, para tomar posesión en el Congreso y el Senado, los candidatos del PI llegaron a Santandria. Foto Josep Bagur

Forcada y Bordoy no avistan la tierra prometida por Font. En lugar de desembarcar en Madrid, para tomar posesión en el Congreso y el Senado, los candidatos del PI llegaron a Santandria. Foto Josep Bagur

La cuestión clave consiste en quién o quiénes sumarán más diputados para investir al nuevo inquilino de La Moncloa. Porque ni el bipartidismo antiguo ni la ausencia de un tercer partido decisivo tienen su origen en el sistema electoral de la LOREG de 1985, sino en la voluntad de los ciudadanos españoles que habían confiado en el tándem PP y PSOE. Durante los años 80 y 90 estas dos formaciones habían concentrado, como mínimo, los dos tercios de los sufragios emitidos. Me refiero a la cifra absoluta de votos, sin alterarla con la Ley d’Hondt.

Ahora todo cambia, o ya veremos, porque cada elector tiene en su mano la posibilidad de introducir una modificación sustancial, tanto a gran escala -alterar a fondo la composición del Congreso- como a escala local, con el reparto de los ocho escaños en Balears. Hoy sabremos si era necesario o no el pacto Més-PI para el primer diputado nacionalista de Balears. También se preguntarán los socialistas si Pedro Sánchez acertó en la estrategia pugilística de descalificación contra Rajoy.

Según los últimos estudios demoscópicos, Menorca volverá a contar con tres parlamentarios en las próximas cortes generales: las diputadas Agueda Reynés y Mae de la Concha, de PP y Podemos respectivamente. Ambas salen elegidas con los votos de Mallorca por el mayor peso electoral de la isla mayor. Y Juana Francis Pons Vila, del PP, continuará en la cámara alta porque la elección del único senador se gana o se pierde siempre por un solo voto.

‘Operación desalojo’
El nombramiento de un histórico del PSOE-Menorca, Ernest Ribalaiga, como cargo de confianza en el Govern irritó y alteró profundamente a otro histórico socialista, el candidato al Congreso, el pacífico y a ratos beatífico Javier Tejero. «Esta noticia en plena campaña electoral es como pegarnos un tiro en el pie», proclamó el exdirector insular de la Administración del Estado al ser informado del nombramiento de Ribalaiga como jefe de gabinete de la Conselleria de Hacienda y Administraciones Públicas.

Desde que, en julio, se constituyó el actual Govern, el exconcejal de Maó, exsecretario de Tirso Pons, exdirector insular del Consell y exdiputado del Parlament reclamaba con insistencia un puesto para reincorporarse a la administración, donde ha desempeñado cargos durante 24 años.  La solución la ideó Marc Pons al ofrecerle la jefatura de gabinete en la conselleria que dirige  Catalina Cladera, con la que mantiene una constante e intensa relación de naturaleza política. Marc Pons ya había nombrado anteriormente a  Carol Marquès, expareja de Ribalaiga y exconcejal del PSOE-Sant Lluís, como jefe de gabinete en su propia conselleria.

Estas decisiones de Marc Pons han provocado reacciones y movimientos internos en la sede insular del PSOE. Vicenç Tur ha sido más comedido que Javier Tejero y en público se ha mordido la lengua, pero no en privado, porque asocia estos nombramientos del expresidente del Consell y exsecretario general de los socialistas menorquines -hoy, mano derecha e izquierda de Francina Armengol- a su particular estrategia para recuperar la dirección del PSOE-Menorca.

Aún sangra en el corazón de Marc Pons la herida de aquel congreso insular de marzo del 2012, en el que perdió frente a Vicenç Tur, elegido secretario general. Hubo mucho cambio de bando. Armengol, que se había desplazado exprofeso desde Palma para arropar a su hombre en Menorca, palideció por la humillación que sufrió Marc Pons, al que tampoco le quisieron aprobar el infome  de gestión. Ahora está sobre la mesa su baja como militante del PSOE-Menorca para que se dé de alta en el PSOE-Mallorca.

PREGUNTAS DE LA SEMANA
¿Continuará Javier López-Cerón como director insular de la Administración del Estado después de las elecciones generales?

¿Habrá nuevos nombramientos de menorquines en el Govern, tras la designación del veterano Ernest Ribalaiga como asesor?

¿Cuándo aceptó Albert Moragues incorporarse al patronato de la Fundació Rubió i Tudurí para ser elegido presidente?

¿Volverá a archivar el Juzgado nº 4 de Palma la querella de la Assemblea de Docents contra la exconsellera Joana Camps?

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