La sonrisa de Richard Kane

Honorable Señor Santiago Tadeo Florit, presidente del Consell de Menorca:

No hemos coincidido personalmente sobre nuestra querida isla de Menorca, porque nos separan tres siglos de historia, pero nos une el  tener o haber tenido responsabilidades similares. Puedo asegurarle que cuando fui gobernador hice todo lo posible por mejorar la vida de los menorquines, sin descuidar el servicio a mi país. A pesar de ello recibí  duras críticas, algunas de ellas falsas y amañadas, que llegaron hasta la Corte de Londres. Pero como explica Micaela Mata, una gran recopiladora de aquel mi gran tiempo, me preocupé de «constreñir malas costumbres, enderezar comunicaciones, sanear aguas, proteger a los naturales  y desanquilosar  a su sociedad».

Llegué a Menorca en noviembre de 1712 y, con la excepción de períodos en Londres y Gibraltar, fallecí aquí el 30 de diciembre de 1736. No dude que a, pesar de mi diferente religión, lengua y costumbres, quise entrañablemente  a esta tierra y a sus gentes.
Creo entender que usted sigue estos mismos principios, con una profunda preocupación por las 6.000 personas sin trabajo fijo.
Cuando saneé zonas pantanosas, cuando  impulsé la apertura de caminos y veredas no pretendía más que activar la economía, acercar los agricultores a los mercados y que sus productos llegasen en buenas condiciones  a los habitantes de las ciudades. Intenté lo mismo cuando importé semillas, árboles, forrajeras y ganado. Sé que usted también impulsa las actividades económicas, las tradicionales y las nuevas,
Una de mis preocupaciones principales  fue la de abrir un camino –el Royal English Road- para unir el Castillo de San Felipe en la entrada del Puerto de Mahón, con el de San Nicolás en Ciudadela, entonces capital de la Isla.

300 años después, el que fue gobernador de Menorca durante la primera etapa de gobierno británico de la Isla (1708-1756), promotor del camino que lleva su nombre, escribe una carta al presidente del Consell, Santiago Tadeo, al que explica las muchas dificultades y polémicas que suscitó

300 años después, el que fue gobernador de Menorca durante la primera etapa de gobierno británico de la Isla (1708-1756), promotor del camino que lleva su nombre, escribe una carta al presidente del Consell, Santiago Tadeo, al que explica las muchas dificultades y polémicas que suscitó

El camino atravesaba Menorca por su mitad y seguía a grandes rasgos, rectificándolas y ampliándolas, viejas sendas existentes que como definió John Armstrong «muchos españoles obstinadamente usan todavía , aunque sean  de las peores que hemos visto y en muchos sitios apenas transitables». El síndico Juan de Bayarte dijo a la Corte de Londres: «Si el omnipotente Dios no perdonando los mortales, los castigase por las más leves culpas en proporción con el mucho vigor con el que el Gobernador de Menorca castiga a los miserables esclavos de ella, fuera el camino del paraíso tan poco frecuentado y tan poco útil como los es el camino grande que ha hecho en Menorca».

Diseñado entre 1714 y 1715,  conocido hoy como Camí d’en Kane, tendría una anchura de treinta pies (unos diez metros) y solo cruzaba  el pueblo  de Mercadal donde se construyó un gran aljibe para la aguada de las tropas en tránsito. Costó mucho mas de lo previsto el finalizarlo. Aunque las «órdenes para ser observadas sobre el Real Camino» son de marzo de 1715, hay constancia de que en 1800 mi sucesor, el Gobernador Fox, ya durante la tercera dominación británica, seguía ocupándose del  mismo.

Las historias sobre la contribución de las Universidades -la pobreza de Menorca entonces era general-, la intervención de presidiarios y soldados en los trabajos, y la construcción de puentes como el de Santa Eularieta, darían para una extensa crónica, honorable Señor Presidente Tadeo.

Me duele saber que cuando los franceses conquistaron la Isla en 1756 se valieron del camino que lleva mi nombre para aproximar sus tropas, desembarcadas en la playa de Santandria de Ciudadela, al Castillo de San Felipe. Le aseguro que nunca pensé que podría servir al enemigo de Inglaterra. También sé que Antoine de Causan, Intendente del Conde de Lannion, escribió durante el gobierno francés de la Isla una reflexión sobre Menorca  que, aún hoy, me hace sonreir: «extraño país este, en el que no puedes dar un paso sin topar con un privilegio, dar vuelta a una piedra  sin alterar una costumbre, abrir un nuevo camino sin perturbar un derecho civil».

Como bien recoge unos de mis mas queridos biógrafos –Bruce Laurie- pasé siete largos años librando una batalla con los propietarios de las fincas rústicas que me acusaban de dividir la Isla de Menorca y a sus ciudadanos en dos, para así facilitar su sometimiento por aquello del «divide y vencerás».

Bayarte llegó a utilizar la mentira de que, para aumentar la separación, construía a ambos lados del camino dos murallas, cuando lo que en realidad hice fue recomponer las típicas paredes de piedra seca del país. Por más que les aseguraba que el carruaje sustituiría pronto a los burros y mulas de carga; por más que jurase que acercaría las dos ciudades mas importantes de esta Isla y a sus habitantes; por más que dijese a los Jurados que «no hay nación en Europa que no construya amplios caminos», siempre encontraba resistencias.  Lo sentencia negativamente Bayarte: «En fin, dicho camino ha sido una obra tan inútil  como costosa  y  los moradores de Menorca se imaginan que el Coronel Kane lo hizo para castigarles, para vengarse  de una inútil pena que antes le habían dado».

No sé si esta carta servirá para algo, Honorable Señor Presidente, pero como tengo el convencimiento de que no abre usted caminos para vengarse de ninguna inútil pena, le animo a modernizar los de nuestra querida Menorca. Yo  seguiré sus pasos, con mi más complaciente sonrisa.

Your sincerely,
Richard Kane

Marc Pons Pons
El expresidente al que su partido cierra el paso para el 2015

Aocho meses de las elecciones municipales y autonómicas, el PSOE, que debería impulsar y articular la oposición al PP en Menorca, carece de un líder-candidato. La derrota de Marc Pons en el congreso que los socialistas menorquines celebraron en marzo del 2012 en Ciutadella provocó, 24 horas después, su renuncia como conseller. Había sido apuñado por la espalda por quienes le traicionaron y, en una maniobra a lo Bellido Dolfos, escogieron a un hamletiano Vicenç Tur. Desde entonces el PSOE-Menorca vive instalado en la dicotomía de un secretario general empeñado en recuperar la alcaldía de Maó -ilusionado por unas encuestas que todos comentan, pero nadie ha visto-, pero sin liderazgo efectivo del PSOEen el Consell. Santiago Tadeo, que optará a la reelección, desconoce con quién se enfrentará. La dirección del PSOE menorquín ya no quiere a Marc Pons en las listas de mayo del 2015.

Guillem García Gasulla
El diputado que también quiere ser conseller insular

No figuraba en el guión, pero este PSOE de Vicenç Tur es una caja de sorpresas e improvisaciones. Poco o nada va a correr la candidatura al Consell que en aquel lejano -más para unos que otros- mayo del 2011 encabezó Marc Pons para cubrir la renuncia de quien fue su ‘número 2’, la independiente Joana Caules. El siguiente en la lista es el médico del hospital Mateu Orfila en excedencia Guillem García Gasulla, hoy diputado al Congreso. Y quien adquirió notoriedad nacional al ausentarse, para evitar pronunciarse, en la votación de la Ley de Abdicación  en este caso se ha manifestado con meridiana claridad: «me corresponde a mi». Con estas dos palabras, el diputado zanjó rápido la discusión sobre quién cubrirá la vacante de Joana Caules en el Grupo Socialista del Consell. Para argumentar su decisión recordó que José Seguí Díaz simultaneó su actividad institucional como senador con la de conseller en el Consell de Menorca. Tur tomó nota.

PREGUNTAS DE LA SEMANA
¿Qué decisión ha tomado el alcalde de Es Migjorn Gran para el 2015?

¿Qué uso se dará a la antigua estación marítima de Ciutadella?

¿Se cumplirán los cálculos de Damià Borràs para Air Nostrum y la OSP Menorca-Madrid?

¿Qué gestiones han culminado esta semana en Barcelona Águeda Reynés y Salvador Botella?

¿Cuántos llocs de Menorca ya están interesados en la venta directa de sus productos?

¿Evitará UGT-Menorca el despido de sus tres empleados?

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